Cinco grandes libros para los más peques de la casa

No hay nada más lindo que tener un libro que nos acompañe desde la cuna y nos siga sorprendiendo más adelante. Los niños aman encontrarse con el mismo libro una y otra vez, por eso es importante ofrecerles obras con calidad estética que inviten a la re-lectura y permitan ir descubriendo poco a poco el maravilloso mundo de la ficción (¡y también el de la no ficción).

Aquí una lista un poco caprichosa que vamos a ir ampliando en el futuro ya que hay muchos títulos imprescindibles que han quedado afuera de este primer acercamiento a nuestra bebeteca.

1. ¡Shhh! Tenemos un plan, Chris Haughton


Si bien el libro de Haughton no está necesariamente catalogado para bebés, es tan auténtico y musical que atrapa a los más peques con una facilidad sorprendente.

La aparición constante de la frase !Shhh! tenemos un plan produce un juego rítmico que transforma la experiencia de lectura casi en una canción. Evoca al goce literario de la repetición poética.

Las ilustraciones, sencillas y algo geométricas, son sumamente atractivas a los ojos de los pequeños. El predominio del color azul establece un halo de misterio, silencio y complicidad que solo se interrumpe con la aparición de un bellísimo pajarito multicolor.

Las imágenes y los sonidos (porque a pesar de ser un álbum ilustrado es sumamente oral) se articulan de tal forma que los colores “suenan”. Así, en medio del azul silencio, se puede oír a los coloridos pájaros cantar.

El libro es, entonces, una doble retahíla, un juego tanto de palabras como de imágenes que podría ser repetido una y otra vez hasta el infinito.

2. Frankenstein, Jennifer Adams y Alison Oliver


De toda la colección de BabyLit (editada en español por Cocobooks bajo el nombre de Literatura mini), Frankenstein es mi favorito. Un libro que enseña las partes del cuerpo de una manera inteligente introduciéndonos a los personajes de la literatura clásica. Así como el doctor Frankenstein fue un gran conocedor de la anatomía, los niños con este libro aprenden a reconocer su cuerpo acompañados de una pequeña Mary Shelley.

El libro muestra siempre al monstruo completo en la página de la izquierda resaltando un determinado miembro que es ampliado en la página de la derecha. A través de las ilustraciones se destaca una función para cada parte del cuerpo.

Esta colección tiene otros títulos que enseñan colores, números y animales también de la mano de personajes clásicos de la literatura como Romeo y Julieta, Dracula o Ana Karenina.

3. ¿Pequeño o grande?, Hervé Tullet


Hervé Tullet nos ofrece un libro  que expone, con mucho sentido del humor, cómo todo es una cuestión de perspectivas.

El gran pez (que devora a los más pequeños) se sorprende al darse cuenta que él también puede ser ínfimo en la inmensidad del mar.

La edición de Patio viene en formato cartoné ¡apto para público devorador de historias!

Página a página el libro va creciendo a la par del pez protagonista. Todas las solapas esconden impresionantes tesoros, vale la pena estar atentos a cada rincón de este pequeño libro-océano para no perder de vista ningún detalle.

3. Buenas noches luna, Margaret Wise Brown y Clement Hurd

Buenas noches luna es un clásico de la literatura inglesa que aparece por primera vez en 1947 y en 2003 vuelve de la mano de Editorial Corimbo. Margaret Wise Brown y Clement Hurd narran el ritual de “buenas noches” de un pequeño conejito que se despide (mientras se va quedando dormido) de todos y cada uno de los objetos presentes en su fantástica habitación.
Combina páginas de colores estridentes (con mucho verde y naranja) con ilustraciones en blanco y negro emulando un parpadeo donde comienzan a mezclarse el sueño y la vigilia. Es uno de esos libros ideales para leer antes de dormir 

5. Pequeño azul y pequeño amarillo, Leo Lionni

Un clásico de clásicos que nunca pierde vigencia. Esta historia, narrada únicamente a través de manchas de distintos colores, propone un interesante ejercicio de abstracción para los más pequeños.
Las formas redondas logran llamar la atención de los bebés, por eso estás manchas son suficientes para contar la historia de dos inseparables amigos mientras se introducen nociones sobre la composición de los colores. Una propuesta estética minimalista que ingresa a los pequeños en el mundo del arte mientras cuenta una historia sumamente tierna.
Como ha dicho la gran Kveta Pacovská “el libro es el primer museo del niño”, por eso es importante elegir obras con criterio estético.
¿Algunas claves para la selección? que resulten interesantes para nosotros como adultos mediadores, que no subestimen al niño con ilustraciones pobres, que traten temas reconocibles de la vida cotidiana (esto es importante para estas edades, después se puede ahondar más profundamente en lo desconocido) y que no se agoten en una sola lectura. En esta etapa también es recomendable tener algunos libros de materiales resistentes para que los niños puedan tocar ¡y morder! 🙂

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