Entrevistas por el mundo de la LIJ: Pablo Medina, director de La Nube, infancia y cultura. Buenos Aires, Argentina

En el mes de Octubre viajamos a Buenos Aires y lo primero que hicimos fue visitar La nube, este espacio, único en el mundo, donde se conserva una enorme cantidad de material vinculado con los niños (libros, juguetes, revistas, discografía, folletos, etc) con el fin de reconstruir la historia de un país a través de su patrimonio cultural infantil.   

Tuvimos una charla con Pablo Medina, su director, que nos habló con absoluta pasión y enorme generosidad. Esto es lo que nos dijo:
¿Cómo nace La nube?
  La nube empieza siendo una librería en el año 1975. Ese año Marta Dujovne, Marcela Silberbergy yo nos quedamos sin trabajo. Yo vengo de la militancia docente, siempre estuve relacionado con el libro infantil. En ese momento el contexto político estaba cambiando: había un nuevo gobierno, aparecieron los militares y finalmente en 1976 llega el golpe que destruye todo tipo de proyecto cultural, humano y filosófico.
  De las tres personas que fundamos La nube ninguno era comerciante, Marta venía de la carrera de letras y Marcela era historiadora, yo siempre fui un maestro militante. Esa primera librería duró hasta 1978 en la calle Marcelo T. de Alvear, ahí nos mudamos a Once donde estuvimos veinticinco años más.
En 1979 fui invitado a un congreso internacional de literatura infantil en lengua española en la ciudad de México. Ahí yo tomo conciencia de la necesidad de fundar una biblioteca y centro de documentación. Para 1980 comienzo con este proyecto en la calle Venezuela. A partir de ahí fui viendo la posibilidad de construir una relación con la producción cultural de la Argentina, en particular con las revistas infantiles. Se fue sumando lo que yo había tenido como niño, las cosas de mis hijos, todo lo que se iba adquiriendo iba pasando al patrimonio. La mirada de un centro de documentación se debió a que La nube aglutinaba, además de libros y juguetes, publicaciones periódicas, revistas, resúmenes de congresos, folletos, afiches, fotografías, producción discográfica, etc. De repente era un universo que había que proteger porque no estaba en ningún lado, no estaba en la biblioteca nacional ni en la biblioteca del maestro.
¿El nombre “La nube” estuvo presente desde el primer momento?
  Sí, siempre fue La nube, porque es una propuesta simbólica. El nombre apareció por sugerencia de un niño, hijo de Marta, que dijo: “miren la nube qué bárbaro, cómo cambia, cómo muta, es como los niños” y me pareció que la relación era muy atinada y nos gustó la idea. Además, en esos tiempos de persecución, aparecer con un nombre así era menos complicado. Así empezamos con esta nube que es como los niños, cambia de formato, cambia de color y finalmente viene la lluvia o viene el sol.
¿Cuál fue su relación personal de niño con los libros? ¿Tiene un primer recuerdo relacionado con el libro?   
Sí, mi familia llega en 1870 a Asunción del  Paraguay, mi abuelo fallece en Asunción y mi abuela pasa a Corrientes y ahí hace pareja con otro gallego, Cáceres. Producto de esa relación nacen mi padre y mis tías. Mi padre era ebanista, la familia venía de la zona de Tolosa, zona de madera, de árboles, de bosques. Mi madre venía de familia vasca, se juntan y ahí venimos todos nosotros. Mi madre hablaba perfecto el guaraní, yo escuchaba leyendas populares y mitos tradicionales y todo eso me fue preparando.
  Después fui maestro en el Chaco en el año 1956, ahí conocí a los indios Tobas, conocí sus leyendas, sus mitos, conocí algunos contadores de cuentos, toda gente vinculada a la cultura popular, y los nativos, los niños de zonas rurales. Eso despertó en mí la necesidad de seguir investigando. Cuando vengo a Buenos Aires en el año 1961 entro a trabajar como maestro en el Instituto Bernasconi donde conozco mucha gente relacionada con la cultura infantil. Esos contactos abren en mí un mundo que desconocía y fortalecen mi búsqueda. A la tarde también trabajaba en el Instituto de la Recreación y el Tiempo Libre, entonces tenía las dos cosas: la literatura infantil y el juego. En 1962 me becan para completar los cursos en la formación de Recreación y Tiempo Libre en Montevideo donde conozco otras figuras importante relacionadas con cultura como el titiritero Javier Villafañe. El universo estaba abierto, el campo era mío, yo tenía que explorar.
Usted siempre habla de reconstruir la historia Argentina a través de la historia de la infancia…
  Sí claro, es que no hay otra posibilidad. Yo vengo del litoral más caliente, nací peronista y terminaré siendo un niño peronista. Nací en 1937, viví todo el peronismo y terminé el magisterio a finales de 1955. En 1956, con dieciocho años, me fui a inscribir como maestro a Resistencia, y los supervisores decían que íbamos a ser malos profesionales porque nos preparamos con el peronismo. Y no fue así, yo soy un producto de eso, abrevé en la cultura popular. Se puede estar en desacuerdo pero no se puede entender la Argentina sin entender el peronismo. Es nuestra historia.
También hay que entender que nuestra cultura es una mezcla de italianos, españoles, sirio libaneses y judíos, esa es la base de la gran población argentina. Cuatro poblaciones que son muy conflictivas en el mundo.
  La nube ayuda a entender estos aspectos constitutivos de nuestra identidad. Intentamos acercar la información que pueda ayudar a comprender que hay procesos que hay que defender y discutir. Y celebrar la vida, no la muerte.
En esta misma línea usted suele resaltar la importancia de una mirada política en el estudio de la LIJ…  
 Nosotros trabajamos siempre haciendo experiencias con niños, principalmente en la lectura, probando libros, tratando de entender cómo funciona el lector. Porque se habla mucho de la promoción de la lectura, pero a mí eso me parece muy tecnocrático. Ahí no existe una mirada desde lo político, yo creo que esto tiene que tener una mirada netamente política. Porque yo estoy tratando de dar al niño, a través de la lectura, el lenguaje. Eso es una construcción política.
  La literatura infantil tiene dos costales, por un lado es necesaria la presencia de la madre que es lo vincular con la lengua, y eso tiene que ver con el amor, con la entrega, construir con el otro la sociedad. Y el otro costal, es la construcción desde lo político. Acá tiene que haber un compromiso serio con el otro, no se trata de una cuestión técnica. Yo estoy ayudando a construir y no hay sociedad posible si no hay con otro. Debemos salir del Robinson Crusoe de los ingleses, del individualismo.
¿Y cuál debería ser el papel del maestro en esta construcción desde lo político?
  Yo suelo decir que a mí muchas veces me llegaban los niños en las escuelas primarias y yo al cabo de un mes tenía idea más o menos de cómo podía ser el mundo de ese niño, el trasfondo del hogar, el lenguaje que se usa, el maltrato. Yo era un maestro comprometido, por lo tanto me metía en ese mundo y eso es lo que hoy debemos buscar. No sirve que tengan más o menos horas de clase, es necesario reconstruir, si se quiere, la mirada clásica del maestro griego: el que enseña, el que acompaña, el que está al lado, eso hoy no existe. A su vez creo que el maestro tiene que leer más, ahí es donde está la clave, hay que invertir más en el maestro.
  Como esquema político yo me planteo que lo central de una política educativa debe estar enfocado a la educación primaria, fortalezcamos eso porque es posible que allí encontremos la forma de darle recursos al niño en su pasaje hacia la adultez. Me parece que esa es la clave de lo político, nuestra idea es seguir buscando la relación con toda la producción cultural para tratar de descifrar cómo es la vida del niño.
¿Cuál es la situación de La nube hoy?
  La nube es una asociación civil que se mantiene como puede, no tiene apoyo gubernamental, salvo el espacio que nos cedió en gobierno del intendente Ibarra por el 2013, del gobierno actual no recibimos nada. Lo que yo hago es muy marginal, y hablo en este estilo, con lo popular, no puedo hablar de otra manera, no hablo con la academia. Seguiré siendo hasta el final un niño peronista, es una elección y es una vocación. ☁
*** Entrevista realizada por Nadia Ripari para La Sala de Merlin ***

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